lunes, 25 de abril de 2011

Semana Santa gris y triste

Las rupturas nunca son buenas pero menos en Semana Santa. No es que dude -quedo en paz conmigo misma- pero el tiempo no ha acompañado. Acabé con tanatorio y entierro y eso me hizo sentir que ya podría haber cogido la maleta y haberme pirado lejos de todo y de todos. Nuevamente el juego de la amenaza y el maltrato con los que más quieres juega en tu contra y te mantiene encarcelada. ¡Otra vez será!

Hoy, por fin, salió el sol con poco ánimo pero a brochazos. Madrid escampa a trozos y con nubarrones. Se acercan las elecciones y le hice un guiño a mi pueblo, que no es mi pueblo pero como si lo fuera. Me faltan horas en el día y me sobran ganas de hacer cosas que nunca llego a hacer.

El veinteañero sigue en sus treces de creer sólo en el que más fácil se lo pone y en el que le regala de vida sin esfuerzo. El adolescente, en medio de un tsunami que ni él ni yo elegimos, capea el temporal como mejor puede. Y puede. Tiene arte.

Mañana será otro día.

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