Después de 10 días en este paraíso con ciertas goteras, me planteo mi vuelta a casa llena de aprendizajes vitales. Lo mejor, ellos que me están esperando.
Ahora toca hacer memoria y aplicar lo aprendido, que no quede en teoría. Es alucinante como tenemos capacidad de seguir aprendido a pesar de la edad. Me cuesta tanto pensar que haya gente que no siga investigando, que no tenga el gusanillo de aprender y de descubrir cosas nuevas…
Y aquí andamos, de regreso a casa con la cartera llena de placenteros deberes y con la alegría de haber aprendido a pesar de pensar que estaba muerta, en vida.
El lugar que existe es el lugar del amor, del amor incondicional. Es inútil seguir huyendo. Reconocerlo.
La enseñanza del día es la siguiente: "El cuerpo cree lo que la mente piensa".
Intersantísima charla de Bill Tara sobre la actitud para estar sanos.
Bill propone que hagamos una auditoria de nuestra vida empezando por identificar aquellas situaciones que nos hacen sentir mal, las áreas de la vida en la que no tenemos éxito y cuáles son las consecuencias predecibles de lo anterior. Con todo esto, creemos un plan (como si de un plan de negocio se tratara) El plan debe fijar una serie de objetivos que sean claros: que quieres realmente, calmar la mente, identifica tus cualidades de la misma forma que eres capaz de identificar tus puntos débiles y, por último, reserva algún momento del día para afirmar el éxito en las nuevas áreas de tu vida. Fácil, ¿no?
Uno de los males mayores con el que nos encontramos cada uno de nosotros cada día es la conversación que mantenemos con nosotros mismos. Podríamos hablar el PNL (programación neurolingüística, que tan bien viene al caso) pero lo vamos a dejar para otro momento. Esta conversación, generalmente, está cargada de mensajes negativos y poco agradecidos para con nosotros mismos. Para cambiar nuestra vida hay que sacar la mente de nuestra conversación cotidiana hasta lograr cambiar esa conversación y hacerla más en línea con nuestra propuesta de mejoría.
He realizado un paseo hasta el faro de Alfá del Pí. En el camino hemos coincidido una danesa, una inglesa y yo. !Cuánto puede machacar alquien con mala baba!!! Resulta que la británica está todo el rato protestando de todo lo que se hace en SHA. Todo lo parece mal y, claro, por la ley de la atracción, cuanto más mal te parece una cosa, más cosas malas te pasan. En fín, que no ha parado de descalificar a todos, malmeter a los demás clientes y a crear una tensión que... !qué horror! Obviamente todo es mejorable pero, pagar por estar negra todo el día...!!! Yo a lo mío. Me ha salido una leve alergia al sol y me han dicho que unos cuantos días sin tomarlo. Sniff!!! El Pilates ha sido más duro de lo que pensaba (obviamente no estoy muy en forma) y ya me han puesto dieta macrobiótica. No es lo mismo, de verdad, que comer a la carta que ha sido una experiencia religiosa. Descubrimientos de hoy: 1- el fundador de SHA fue mi pareja de pádel de ayer (y yo con esos pelos!!!) 2- Actúa como un imán 3- La cabeza va a otro ritmo que el cuerpo. A cierta edad (qué remedio!) o paras tú o te desquicias y pasa lo que pasa.
Después de solventar algunos problemas técnicos propios del arranque del equipo y de hacerme con la nueva ubicación, consigo conectarme al mundo virtual.
Llegué ayer a Sha Wellness Clinic, muy cerquita de Altea. Una especie de oasis espiritual en medio de esta costa devastada por el brazo destructor de la avaricia urbanística española.
No es que el edificio que alberga el SHA pase desapercibido… pero si es algo que choca porque es más propio de ubicarse en la Islas Maldivas que en Alfá del Pí, la verdad.
Ya tengo la programación en mano y hoy no ha podido empezar mejor. No puedo describir lo que he desayunado porque este sitio está especializado en comida macrobiótica y, obviamente, el desayuno correspondía a tal descripción.
Cereales, té sin ningún tipo de edulcorante, pasta de arroz, mantequilla de almendra… Bueno, original.
De ahí a una excelentísima clase de yoga con una madrileña afincada en Altea desde hace 15 años. A la clase se han unido dos afroamericanos que, sobre todo él, dejó la flexibilidad con la escuela. Pero ha sido un reencuentro perfecto con el yoga y con mi responsabilidad para con ella. A esto le ha seguido una clase de cocina macrobiótica, una sesión de entrenamiento personal, un masaje relajante, una charla sobre salud y enfermedad, una revisión médica, lectura al sol y… ¡un partido de pádel! No estaba programado pero… me colé. Y di la talla.
Aprendizaje del día:
1-La exigencia paraliza
2-La comida debe adaptarse al tipo de vida que llevas
La ley de la atracción es una de las 36 leyes espirituales de la vida. Para los que creemos que hay algo más para hacer, el libro "El Secreto" puede ser una buena puerta. Además del oportunismo americano que le saca jugo a todo, la base de la ¿teoría? es muy recomendable y, sobre todo, no hace daño ni es perjudicial.
Está claro que la buena suerte no nace con uno, sino que se gana. Pensar en negativo, atrae lo negativo. Pensar en positivo, atrae lo positivo. De eso a hacerse millonario creo que va un abismo pero es seguro que si nos creemos capaces de hacer algo lo haremos; si, por el contrario, el miedo nos paraliza, no haremos nada y, obviamente es imposible lograr nuestros objetivos.
Por eso hay que intentarlo, por lo menos, intentarlo. Luego, ya veremos. Enlace al documental que grabaron para la ocasión. Tiene 3 partes.
Hay muy pocas cosas que se puedan resistir a un gran abrazo. Ayer, como loba cuidando a sus cachorros, los instintos más primarios salieron a flote por salvar a mi hijo de la estupidez de la raza humana. Gracias a dios, una mirada a los ojos del corazón acompañada por un abrazo que sólo una madre sabe dar a su hijo, obró el milagro de alejar a la carroña del cachorro herido. Eso, y las huestes ilustres que nos acompañaban (a las que nunca estaré lo suficientemente agradecida) que mantuvieron protegido al rebaño.
Las palabras son útiles pero los abrazos son imprescindibles. No es justo, de cualquier forma, saber que los hijos son monedas de cambio de los mentecatos. Toda la vida al servicio de una esclavitud sin sentido fruto de la enfermedad mental de un psicópata y toda la vida confiando en que, tarde o temprano, despertará.
Pero el amor por un hijo no puede esperar. Tiene que salir a la luz y ser usado para protegerle. Mi hijo está dentro de un escudo que le impide salir para no ser herido. En este caso, sólo la madre es capaz de abrir una pequeña brecha por la que dejar fluir el oxígeno hacia el interior y mantener a su hijo con vida. Eso y la fe en que el que un día fue lo sigue siendo a pesar de las vicisitudes.
Ayer fue un cumpleaños de victoria y un cumpleaños de amor. Me siento orgullosa.
No os creais, no es un sistema operativo. Son las siglas del Sindrome de Alineación Parental. Ahora, incluso, mejorado con el añadido "invertida", que se refiere a que no siempre la madre es la mala. El único problema que tiene el SAP es que a partir de una determinada edad se supone que el niño tiene capacidad para pensar por si mismo. ¿Quién a los 18 años tiene capacidad para pensar por si mismo? ¿Y quién con esa edad es capaz de discernir si es objeto de maltrato emocional o no? No seamos optimistas ni inocentes. Los niños víctimas de SAP son niños maltratados y nos estamos haciendo los locos. Las mujeres maltratadas no tienen límite de edad ¿por qué si los niños? Más aún ¿cuánto tarda una mujer en ser capaz de denunciar malos tratos y de separarse de su maltratador? Algunas ni siquiera lo consiguen. Van con los pies por delante. No podemos pensar que los niños víctimas de SAP tienen que salir de su cárcel por voluntad propia. Uno de los principales obstáculos es que no tienen voluntad propia. Son marionetas en manos de padres desalmados y paranoicos que lo único que buscan es una venganza personal. No importa lo que se llevan por delante.
martes, 21 de julio de 2009
Soy seguidora del Dalai Lama en twitter (bueno y en otras cosas de la vida aunque me luzcan muy poquito...) Uno de sus últimos comentarios ha sido éste: "Remember that not getting what you want is sometimes a wonderful stroke of luck". Obviamente me paro a pensar en estas palabras y en la necesidad de comprender por qué nos pasan ciertas cosas en la vida en momentos muy determinados. Recuerdo que, una vez, hablando con una numeróloga, me dijo que por qué quería robar a mi hijo el derecho a equivocarse; que por qué quería gobernar su vida de esa forma... Me quedé helada y pensé que estas cuestiones chocaban de frente con la supuesta realidad de "porque tengo la responsabilidad de cuidarlo y guiarlo" y porque, del otro lado, hay una aberración con disfraz de padre que provoca tanto ruido, tanto daño y tanta confusión que el chaval está metido en un pantano y con el agua al cuello. La numeróloga me miró a los ojos y me dijo: "Déjale en paz" Y aquí me encuentro, intentando convencerme de que qué mi hijo de 17 años haya decidido que lo mejor de su vida es ignorar que tiene una madre (buenísima, añado yo por eso del PNL) es una clase de suerte que nada tiene que ver con lo que a mi me gustaría que fuera. Y que me debo alegrar por ello. Hoy hace 36 días que mi hijo no me habla. Estoy buscando la suerte...
Hoy me he comprado un libro titulado "Bailando con la vida", de Phillip Moffitt. Lo he encontrado no sé muy bien cómo pero ha aparecido ante mi y no me he podido resistir. Me ha costado un poco encontrarlo pero creo que va a merecer la pena. Se trata de una suerte de manual budista para "hallar sentido y alegría frente al sufrimiento". No quiero ponerme patética, ni plañidera ni mística pero todo lo que me haga enfocar esta historia desde distintas perspectivas, bienvenido sea.
Luego están las palabras de consuelo y de acercamiento de tu gente. !Qué fortuna ser rica en gentes! Muy poco son tan afortunados como yo y eso es el mayor balón de oxígeno que tengo en estos momentos.
Se ha caído mi curso de fotografía de la naturaleza. Sigo sin entenderme con mi nueva Nikon y estoy próxima a los 47. Sin embargo, se que, en algún lugar del corazón de mi hijo, en estos momentos me desea buenas noches como yo se las deseo a él. Ya llegará su tiempo.
A pesar del tiempo transcurrido y de la experiencia recogida, mi alma sigue jugando con fichas perdedoras. Retomo las páginas de este blog ahora, cuando mi hijo adolescente, víctima de alineación parental y abdución paterna, se intenta mantener alejado de mi, a pesar de que oigo su voz de auxilio cada noche mientras intento conciliar el sueño. No hay razón para tanta maldad pero sí un máximo responsable. Sobre él caerá - tarde o temprano - la violencia de la tormenta iracunda. La vida nos lleva por caminos que nunca sabemos en dónde acaban. Y yo no pienso alejarme por si él decide, por fin, volver. Embarco en mi nave bucanera para salir a la mar y buscar a mi hijo ahora preso de los tentáculos de ese monstruo marino. Tengo miedo ¿cómo no tenerlo? Pero he aprendido a pedir ayudar y ellos/as están ahí para ayudarme. Siempre. Eso he ganado. Soy afortunada. Las últimas novedades apuntan a que he podido abrir una pequeña brecha en la muralla que el padre ha creado alrededor del hijo. El padre me ha descubierto y está intentándola cerrar de nuevo pero creo que, por lo menos, mi hijo sabe que estoy detrás del muro, dispuesta a acogerle en mis brazo en cuando decida saltar. Los mecanismos para alejarle de mi son los típicos de los psicópatas obsesionados con que el mundo está en su contra y con que están en posesión del poder absoluto: la mentira. Confiemos en que la tormenta nos traiga rayos cargados para neutralizar la estupidez paterna, esa estupidez que no fui capaz de evaluar en su justa medida cuando decidí ir adelante con este proyecto de familia. Mientras tanto mi hijo sabe que cuanto más me ataque más le querrá su padre; así que obvia mis llamadas telefónicas, rechaza mis emails, no contesta a los mensajes... se burla constantemente de mi y de mis palabras, de mis gestos... La verdad, la conoce. Ahora sólo le falta la valentía para luchar contra la fatídica sentencia de "conmigo o contra mi" que representa su padre.
Pero, él sabe que le quiero. Eso le mantiene vivo.