martes, 30 de octubre de 2007

Más que un pañuelo


Visitar Copenhague, cuando ni siquiera lo tenías planeado, es todo un lujo. Si, además, puedes visitar una ciudad de la mano de su gente, es un gran regalo. Sin duda.

Hacía frío en la calle pero el calor de los amigos es indescriptible. A pesar de la pena; a pesar de la vida. Somos supervivientes en un mundo complicado pero no vamos a rendirnos ahora, ¿no?

No hubiese sido lo mismo sin los amigos; sin las amigas de verdad.

Una corriente de energía positiva en todas partes.

Un pañuelo azul que me acompañará. Siempre.

Gracias.


miércoles, 17 de octubre de 2007

Ausencia y presencia

Lo veo en todas partes. Aquí, allí... Lo intuyo, lo siento, lo imagino. Es una ausencia permanente que se hace visible sin que se le vea. Está ahí. Siempre.
Hace ya casi 5 meses que no cruzamos palabra; ocasionalmente miradas. Y duelen. Duele saber que está ahí tan cerca y, a la vez, tan inalcanzable. Yo elegí. Él eligió. Ninguno quería pero lo hicimos aún a sabiendas de que nuestros pasos nos llevaban a un camino sin retorno.
Nuestros recuerdos son un tesoro cada vez más escondido, más olvidado.
Y no tiene sentido.
Estoy segura de que no tiene sentido.

martes, 16 de octubre de 2007

Escalera a ninguna parte


Hay algunas veces que tengo la sensación de vivir en un laberinto. Y el problema no es que yo u otros vivamos en un laberinto, sino que arrastremos a nuestros hijos a ese mismo laberinto. Es como una escalera a ninguna parte. Les acercamos al primer peldaño para que nos acompañen intentando que vivan nuestra vida porque somos incapaces de vivirla por nosotros mismos. Porque tenemos terror.
¿Tiene un hijo que vivir la vida de su padre? ¿Tiene que renunciar a su propia vida en pro de la de su progenitor? ¿Tiene que ignorar que sus ideales, sus intereses y sus necesidades son diferentes a las de su padre? ¿Tiene que llegar a anularse de tal forma que no vea más allá que por los ojos de su padre?
Esta es la insensatez que más frustración me crea porque no sé hasta que punto puedo o no puedo hacer algo.
De momento, estar.

lunes, 15 de octubre de 2007

¡Emociónate!

Sacad los pañuelos y creed, por un momento, que lo extraordinario nos espera a la vuelta de una esquina.
Aquí, seguimos esperando.



Lo que los padres sabemos y no queremos reconocer...

Emilio Calatayud, un sensato. No tiene desperdicio. ¡Hay si aprendiéramos todos los padres un poquito!
Dura 15 minutos pero merece la pena.


http://es.youtube.com/watch?v=K2GTauJT5Vg

También tenemos un resumen que publica El Confidencial

“Los hijos necesitan padres, no amigos”

Cinco son los ingredientes necesarios para cocinar una buena educación para nuestros hijos: “Que los padres sean padres; que la escuela se ponga las pilas; que la sociedad no sea hipócrita; que el legislador sea coherente y que haya un compromiso social”. Esta es la lista de los Reyes Magos que Emilio Calatayud, el controvertido Juez de Menores de Granada cuyas sentencias han dado la vuelta al mundo, pide en esta charla que, en menos de un mes, ha recibido cerca de 400.000 descargas en YouTube. Para muchos, una verdadera lección de Educación para la Ciudadanía ante tanto debate estéril.

1. Los padres. “Los padres tienen que ser padres y no colegas de su hijo porque, en caso contrario, el hijo queda huérfano”, afirma Calatayud. La relación entre padres e hijos, continúa, se rige por deberes y derechos para ambos, al menos mientras los hijos permanezcan bajo la patria potestad de los padres. “Y eso se ha olvidado. En 30 años, que en la historia de una sociedad no es nada, del padre autoritario preconstitucional se ha llegado al extremo opuesto, al padre dialogante y comprensivo con el hijo, que acaba cediendo. Total, que somos una generación perdida que ha pasado de esclavo de sus padres a esclavo de sus hijos”, concluye.

2. Los colegios. Calatayud defiende en la charla la figura del maestro, en su acepción más tradicional, y reclama para él el respeto de los padres como premisa inicial para que sea respetado por los alumnos. “Se han perdido los papeles”, señala. Para el juez de menores de Granada, el colegio tiene, asimismo, que asumir su responsabilidad educativa con todos los alumnos, colaborando con la justicia, la sanidad y los servicios sociales y siendo capaz de discernir lo que se trata de un juego de niños, “que ha existido siempre”, de lo que es un ilícito penal.

3. La sociedad y el compromiso social. A juicio de Calatayud, la hipocresía social es escandalosa. “Nos hemos acostumbrado a hablar de sociedad en abstracto, cuando nosotros somos la sociedad”, subraya. Reclama un despertar social colectivo como refleja la cita literaria que utiliza para concluir su intervención: “Primero se llevaron a los negros, como no lo era, no me importó; luego a los judíos, tampoco me tocaba; detuvieron a los judas pero yo no era religioso; apresaron a los comunistas; y ahora me toca a mi, y ya es demasiado tarde”.

4. Legislación. Quizá por ser la parte que más directamente le afecta, es donde Calatayud se muestra más beligerante. “Todo se ha banalizado”, repite en un par de ocasiones. “Según el Código Penal, con 13 años se puede prestar el consentimiento para tener relaciones sexuales. ¿Alguien en su sano juicio cree que su hija, con 13 años, puede consentir hacer el amor, -bueno, que no hacen el amor, que no digo lo que hacen por no ofender-, con alguien? Pero ¿en qué quedamos? Son o no son menores”, concluye.