Visitar Copenhague, cuando ni siquiera lo tenías planeado, es todo un lujo. Si, además, puedes visitar una ciudad de la mano de su gente, es un gran regalo. Sin duda.
Hacía frío en la calle pero el calor de los amigos es indescriptible. A pesar de la pena; a pesar de la vida. Somos supervivientes en un mundo complicado pero no vamos a rendirnos ahora, ¿no?
No hubiese sido lo mismo sin los amigos; sin las amigas de verdad.
Una corriente de energía positiva en todas partes.
Un pañuelo azul que me acompañará. Siempre.
Gracias.

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