Soy seguidora del Dalai Lama en twitter (bueno y en otras cosas de la vida aunque me luzcan muy poquito...)
Uno de sus últimos comentarios ha sido éste: "Remember that not getting what you want is sometimes a wonderful stroke of luck".
Obviamente me paro a pensar en estas palabras y en la necesidad de comprender por qué nos pasan ciertas cosas en la vida en momentos muy determinados. Recuerdo que, una vez, hablando con una numeróloga, me dijo que por qué quería robar a mi hijo el derecho a equivocarse; que por qué quería gobernar su vida de esa forma... Me quedé helada y pensé que estas cuestiones chocaban de frente con la supuesta realidad de "porque tengo la responsabilidad de cuidarlo y guiarlo" y porque, del otro lado, hay una aberración con disfraz de padre que provoca tanto ruido, tanto daño y tanta confusión que el chaval está metido en un pantano y con el agua al cuello.
La numeróloga me miró a los ojos y me dijo: "Déjale en paz"
Y aquí me encuentro, intentando convencerme de que qué mi hijo de 17 años haya decidido que lo mejor de su vida es ignorar que tiene una madre (buenísima, añado yo por eso del PNL) es una clase de suerte que nada tiene que ver con lo que a mi me gustaría que fuera. Y que me debo alegrar por ello.
Hoy hace 36 días que mi hijo no me habla. Estoy buscando la suerte...
martes, 21 de julio de 2009
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