miércoles, 5 de mayo de 2010

Pala y bolas



Tarde/noche de los miércoles para mi. El peque cena con su padre y su hermano. Yo, aprovecho para jugar al pádel. Único vicio. ¡Qué aburrida soy! Hacía frío pero da igual. Los miércoles son sagrados pero la concentración se dispersa a lo largo de los partidos por la fuerza del día a día. Hoy: 6-4; 6-0 (SEIS - CERO!!!! a estas nunca las ganamos y es frustrante!!!) y, por fín,6 - 3, arrasando y esta vez a nuestro favor. La concentración es esencial en el juego. Yo pienso que nada más tengo que concentrarme en colocar bien la pala y no quitar la vista de la pelota. Empiezo siempre con fuerza pero, al rato, ya estoy pensando en el nuevo cliente que acaba de entrar en la agencia y al que hay que realizar una auditoria y diseñar un plan de comunicación; en mi padre que anda cabizbajo con este tiempo de caca que no termina por mejorar; en mi hijo mayor que le duele el estómago hace más de dos años y no se atreve a decírselo a su padre; en mi hijo pequeño que vendrá hoy con la cabeza a estallar después de una sesión intensiva de lavado de cerebro por parte del que se hace llamar su padre. Dudas y más dudas que añadir a las dudas propias de la existencia adolescente y una meta que no quiere alcanzar: elegir entre su padre y su madre. Ahí ya el juego está perdido porque no puedo dejar de pensar en lo canalla que alguien puede ser. Pero... mi responsabilidad ha sido haber tenido hijos con él.
Sólo tengo mucho amor que dar y unos principios y una cultura por transmitir. Mi intención está lejos de repartir fortuna económica.
En cualquier caso, cada día es como un pequeño triunfo. Hoy me han avisado de los juzgados que la cosa va a ir para largo. Ni siquiera han puesto fecha para el juício ya que dependemos del equipo psicosocial que está con un retraso impresionante. No sé que es mejor para mi hijo: acabar ya de una vez por todas con esto o alargarlo en el tiempo teniendo fe de que el monstruo cesará en su empeño porque se ha envenenado a sí mismo.
En fin, por lo menos me traigo un partido ganado. De pequeñas victorias está la vida llena. Soy fuerte y aquí seguiré fijándome en cómo colocar la pala y en no perder de vista la pelota.

No hay comentarios: