
¡¡¡¡Me sorprende tanto la estupidez humana!!!! Recién aprobada la ley que obliga a las empresas tabaqueras a estampar desagradabilísimas imágenes de las consecuencias del tabaco, me pregunto como se puede ser tan hipócrito. Qué la industria tabaquera mueve ciento de miles de millones de euros al año, que da empleo a miles de personas y que supone una fuente de ingresos por impuestos, son obviedades. Sin embargo, lo que por un lado entra por el otro sale ya que lo que le cuesta a la sanidad pública la atención de las personas enfermas de diversa índole como consecuencia de su adicción al tabaco o su exposición al mismo es desorbitado.
Si el tabaco es tan malo, destructivo y nocivo (QUÉ LOS ES) me cuesta entender que las administraciones públicas obliguen a impactar con imágenes tan duras pero no acaben con esta insensatez de una vez por todas.
Mientras, espero ansiosa el día que, finalmente, se prohíba en este país fumar en lugares públicos y acabemos con esta obligación de convertirnos en fumadores pasivos o en declarar a los empleados de bares, restaurantes o locales empleados de segunda obligados a contraer una enfermedad de la gravedad de las que produce el tabaco por el mero hecho de que sus señores empresarios hagan más caja. Además, es absolutamente mentira que los locales públicos pierdan dinero ya que los fumadores no han dejado de coger el tren, un avión, ir al cine o a un gran almacén por no poder fumar. Así que, Señora Ministra, ponga los "ovarios" por una vez encima de la mesa y prohíba con rotundidad que se siga fumando en cualquier lugar público sin excepciones. Pero ya!

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