miércoles, 12 de mayo de 2010

¡Qué difícil es educar!

Nota del colegio sobre el mal comportamiento de mi hijo pequeño. No es la primera, ni la segunda... tal vez ni la número 25. Rara vez reconoce su responsabilidad y siempre es culpa de otra persona. El colegio presiona, el niño - al que se le junta adolescencia, dualidad de modelos educativos entre sus padres y ciertos desajustes de comportamiento- es una bomba de relojería.

A veces, me sorprendo a mí misma de mi santa paciencia y de mi autocontrol porque esto se hubiera resuelto con una bofetada, castigado un finde sin salir y sin cena con su padre. Pero... nada de esto es posible.

Ahí lo tengo. Tumbado en mi cama tentando a la suerte y provocando. Y, el gran dilema ¿qué hacer?

El sabe el poder que tiene. Basta un mensajito a su padre para que monte en cólera e insista en que castigar a su hijo es una prueba más de maltrato. ¿Cómo se puede, entonces, educar?

Me acuerdo cuando tenía cuatro o cinco años que fui con mi madre y una amiga suya a comprar un regalo para la hija de una amiga común. Yo, obviamente, quería otro para mi, pero no había motivo ni razón. Recuerdo una rabieta del treinta y siete. Mi madre, impávida, asistía a mi actuación sin intervenir y sin hablar. Es de esos momentos en los que un azote hubiera sido el más rápido atajo pero, no sé bien la razón, me dejó a solas con mi rabieta y, cuando hubo terminado, marchamos.

Lo recordaré toda la vida a pesar de mi poca edad. Entonces ¿cuál es la clave de una acertada actuación?

1 comentario:

usuario dijo...

¿Paciencia? ¿los ánimos de tus amigas? ¿saber que muchas madres están en tu misma situación? por si sirve :) bss